《BOSS | LayChan/ChanLay》| 2 |
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Cuando Yixing quería algo, lo conseguía.
No importaba si debía perder su valioso tiempo en eso, porque sabía que de una u otra forma lo conseguiría, y sí, haría hasta lo impensable por obtener algo de Chanyeol. Ese grandote no se iba a ir sin que hayan intercambiado, aunque sea un par de palabras, o no sería feliz y gruñiría.
Y nadie lo quería ver gruñendo, no, no, no.
Así que, cuando la función de Chanyeol terminó, dejó unos cuantos billetes en su mesa y se levantó.
Caminó entre las mesas a paso rápido, esquivando personas y meseros hasta que, descaradamente, empujó la puerta que decía solo personal autorizado y él soltó una socarrona risita nasal porque eso no lo detendría. Entró a pesar de las miradas y susurros, y caminó con paso firme a quién sabe dónde, buscando alguna puerta que dijera camerino o algo así. Debía haber un lugar en todo ese mundillo tras la puerta donde estuviese Chanyeol esperándolo.
Porque, obviamente, ese chico estaba esperando por él.
―Señor, no puede estar aquí.
Se detuvo cuando aquella valiente persona quiso detenerlo, y lentamente se fue volteando, hasta encontrarse con un jovencito de bonitas facciones, ojos oscuros pero brillantes, que tenía los labios ligeramente fruncidos. Lo miró de pies a cabeza y alzó una ceja mientras se metía las manos en los bolsillos.
― ¿Por qué no... ―y miró su nombre en la chaqueta―, Luhan?
Y el joven se cohibió.
―Es so-solo para personal... se meterá en problemas y lo sacarán.
―Oh, por favor, si quiero puedo comprar el lugar ―susurró con cierta burla y exasperación mientras miraba. El bar tenía una extensa bodega de licores, botellas de todos los colores y tamaños haciéndose lucir mientras los trabajadores buscaban la bebida correcta. Luego, al otro lado, había dos áreas de maquillaje, con mesones llenos de productos y enormes espejos. Las siguientes habitaciones debían ser los camerinos―. Solo necesito algo de aquí.
El joven lo miró con curiosidad.
― ¿Qué cosa?
―A Chanyeol, el tipo grande que acaba de cantar.
― ¿Lo conoce? ―preguntó, sintiéndose torpe y un poco apurado en que se fuera.
― ¿Crees que si lo conociera lo estaría buscando?
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Luhan quiso chillar. El hombre desconocido tenía razón y él solo estaba comportándose como un idiota, su jefe lo regañaría.
―Bu-bueno... Chanyeol ya se fue...
― ¿Se fue? ―y de verdad quería creer que solo escuchó mal.
―Solo canta una canción cada viernes.
Maldita sea.
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―Señor Zhang...
―No me hables.
―Pero, Señor...
Sabía que se estaba comportando como un crío de cinco años, pero al parecer sus más cercanos no entendían que se le escapó un chico hermoso del cual no sabía nada. Absolutamente nada que lo pudiese ayudar a contactarlo porque, a pesar de saber que trabajaba en el bar, ¿quién le aseguraba que realmente lo encontraría cada viernes ahí?
Porque lo peor de todo no era solamente la falta de información sino la falta de tiempo que tenía sobre sus hombros y su fama, él era una figura del espectáculo, millones de personas lo conocían y no se podía dar el lujo de andar en ese bar cada viernes como si fuera un oficinista cualquiera que estaba estresado. No, no, no. Qué horrible estaba siendo todo.
No había pisado el bar otra vez y ya habían pasado dos semanas, quizás tres. No está seguro, porque no ha querido pensar en eso, ya que el tipo alto siempre terminaba invadiendo sus pensamientos de una forma que realmente no le gustaba. Su corazón se descongelaba, lo sentía, y la vulnerabilidad que causaban los enamoramientos no era algo que le agradara del todo.
― ¿Sabes cuántos Chanyeol pueden existir con Corea? ―le cuestionó a un sorprendido secretario Minseok, el cual abrió sus ojos por las palabras de su jefe. Aunque Chanyeol últimamente era un nombre que salía mucho de los labios del CEO Zhang, no podía dejar de sorprenderse porque jamás lo había visto así―. Debe haber miles... Miles, miles...
―Pues...
―Era alto, delgado y desgarbado, un desastre ―siguió su monólogo―. Sus piernas huesudas... tenía el cabello terrible y su ropa era gigante, ¿cómo es posible que un tonto grande como él se viera como un mocoso? Ahhh, pero no me importa, su voz era increíble... Minseok, su voz era perfecta. Ronca, suavemente rasposa pero tan dulce...
Minseok terminó sentándose en el asiento frente al escritorio de su jefe mientras éste seguía hablando sin prestarle atención. Ver a Zhang Yixing, un hombre tan serio, centrado y exigente, en una faceta tan soñadora e incluso cursi, era sumamente extraño. Y... okay, también le daba un poco de miedo, pero también entendía que su jefe tenía un flechazo imposible.
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― ¿Y si... organizamos un show de talentos?
Yixing salió de sus pensamientos con una ligera sacudida de cabeza para así mirar a Minseok como si le hubiera salido otro ojo.
― ¿Qué, ahora somos una escuela?
Minseok bajó la cabeza, sintiéndose regañado.
―Solo quería ayudar...
―Si quieres ayudar, propone algo mejor. Algo que esté al nivel de una empresa conocida en toda Asia, Europa y... ―entonces, giró en su asiento de cuero unas dos o tres veces hasta que se detuvo de pronto, golpeando su escritorio con las manos―. ¡Ya sé!
Y Minseok, distraído, dio un saltito por el susto.
― ¿Qué?
―Te invito a beber.
El pequeño secretario Kim alzó una ceja.
― ¿El alcohol sí está al nivel de Balance Entertainment?
―No sé cuántas veces te he dicho que te cortaré la lengua si eres sarcástico.
Minseok bufó.
―Hoy es miércoles. Nada de alcohol.
Yixing, entonces, frunció el ceño y se golpeó la frente contra el escritorio.
―Mierda.
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No fue hasta tres viernes después que Yixing por fin pudo pisar A Little Piece of Heaven otra vez.
Estuvo tan, tan, tan malditamente ocupado. Eventos. Una sesión de fotos para su próximo álbum. Regañar a los aprendices y corregir a unos cuántos más. Felicitar a los artistas que habían debutado hace poco como solistas y entusiasmar a los grupos que se veían cansados. Los días habían volado en su apretada agenda, y no pudo evitar preguntarse cada vez que llegaba la hora de dormir, si alguien lograría amarlo a él y su rutina. Esperaba que sí.
Suspiró mientras se acomodaba en la mesa más cercana al escenario, porque quería apreciar cada detalle de Chanyeol. Quería volver a mirar su mentón, sonreír cuando éste sonreía y perderse en el inocente brillo de sus ojos.
Asqueroso flechazo, pensó con malhumor.
Y también consideraba ―mañosamente― asqueroso el tener que aguantar a tanto cantante para solo deleitarse de Chanyeol. Se podía considerar sacrificio, ¿verdad? O sea, era como estar presenciando las audiciones de los chicos y chicas que querían ser parte de la empresa y, diablos, a veces escuchaba barbaridades y otras tantas escuchaba maravillas para sus oídos.
Las personas que se presentaban aquella noche no eran realmente malos, pero tampoco eran buenos, o al menos no de su estilo y le costaba no encontrarse con la mirada de algunos cuando éstos, conocedores del mundo del entretenimiento, lo reconocían como el cantante Lay. Suspiró mientras bebía de su copa y miraba el reloj en su muñeca. Ya era pasado de medianoche. Tenía sueño. Hambre. Quería irse. Quería hacer rabietas porque no le entregaban a Chanyeol y...
―Buenas noches...
Y ahí estaba su gigantón de torpe presencia.
―Hoy presentaré All of Me.
Yixing se enderezó en su asiento para prestarle toda la atención que merecía.
Cuando Chanyeol comenzó a cantar acompañado de su guitara, luciendo un pantalón demasiado rasgado y una playera negra, peinado un poco más decente que la vez pasada, sintió que todo a su alrededor iba desapareciendo. Solo ellos dos existían, flotando en nubes de algodón y rodeados por una voz profunda y maravillosa que derretía su corazón y lo endulzaba. Chanyeol era un hermoso panal y él la abeja, atraído, queriendo enriquecerlo de cuántas formas pudiese.
Tomó una profunda respiración mientras lo escuchaba, sin perderse ningún movimiento de su boca o gesto en su rostro. Era impresionante cómo el joven lo cautivaba con tanta facilidad, erizando su piel cuando hacía una nota alta o alargada, llenando de mariposas su panza y engordando su corazón. Realmente estaba sorprendido por el efecto que Chanyeol tenía sobre él, porque era algo que jamás había experimentado con otra persona, solo con su música y bailes.
Y cuando Chanyeol cantó I give you all of me, and you give me all of you, sus miradas se encontraron...
Sin perder la oportunidad de su vida, Yixing le hizo un gesto con el mentón.
Chanyeol correspondió con una sonrisa.
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- In Serial81 Chapters
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Pixane OTP!!
Just Pixane. I will write a story and yeahh... u know how this work. Requests r open And I will run out of ideas!! PLEEEAAASSSE!b~~hi, this story is now concluded.~~
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